IVIMA y EMVS, el pelotazo de la vivienda social en Madrid

Fuente: Diagonal. http://www.diagonalperiodico.net/sites/default/files/styles/cuerpo_630x426/public/foto/08_ivima_david_fdez.jpg?itok=R7L2Sj4B

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“Ahora tenemos más desahucios de viviendas sociales que de bancos”, explica Feli Velázquez, de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. En Madrid, el Instituto de la Vivienda de Madrid (IVIMA), responsable de la vivienda social en la región, y la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo (EMVS), su equivalente en el municipio, sumaban hasta hace unos meses 28.000 viviendas en régimen de alquiler social destinadas a familias con escasos recursos económicos. Sin embargo, estas instituciones públicas se han convertido ya en una de las principales responsables de los desahucios que tienen lugar en la Comunidad.

El IVIMA y la EMVS lanzaron alrededor de 40 desahucios diarios durante los últimos meses de 2012, según cifras de la PAH. “Son casos en los que las deudas rondan los 4.000 u 8.000 euros. Son deudas pequeñas por las que dejan a gente en la calle”, explica Feli, quien añade que la negociación para evitar desahucios con estas dos entidades es mucho más dura que en los casos de bancos y que los desahuciados se quedan sin ninguna alternativa habitacional ya que pierden el derecho a optar a otra vivienda social.

Durante este año, el Gobierno de Madrid señaló como objetivo a derribar al organismo de vivienda pública municipal. Ya en octubre, la alcaldesa madrileña Ana Botella anunció que la EMVS “alquilará y venderá todo lo que tiene construido”. Dos meses después, el Ayuntamiento intentaba vender por 21 millones de euros un paquete de 120 viviendas, desalojando a sus inquilinos, a Renta Corporación, inmobiliaria en la que ejerce como consejero Ignacio López de Hierro, marido de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. La empresa finalmente retiró la oferta, pero las grandes ventas de inmuebles de régimen social de la EMV realmente habían comenzado mucho antes. En 2010, la EMVS vendió por 46,5 millones un paquete de 495 pisos a Lazora, sociedad de inversión inmobiliaria (SII) –que, por tanto, tributa al 1%– entre cuyos accionistas figuran la gestora de pensiones de Telefónica, Saba­dell y BBVA.

El IVIMA también se ha lanzado hacia su descomposición. En mayo anunció que vendería el 40% de su parque inmobiliario a sus inquilinos con el objetivo de recaudar 500 millones de euros. Más de 9.000 viviendas en venta, con hipotecas por un precio similar al alquiler que se paga hoy. Aunque los adjudicatarios han recibido la noticia con entusiasmo, Vicente Pérez señala que las consecuencias serán las mismas que en el caso de la EMVS: “Están reduciendo su número de viviendas de alquiler social”.

El desmantelamiento del parque de vivienda de la entidad regional ha estado acompañado por una continua externalización de sus servicios. Las funciones de gestión, en manos de la empresa Hermanos Alonso Garrán (HAG), en la que militaba como viceconsejero, hasta junio de 2012, Fernando Villayandre, que poco después sería nombrado director gerente del Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (INVIED). La recaudación, con un contrato de 7,3 millones de euros, para la unión temporal de empresas formada por Iconsa y Conurma, también nombrada en el sumario de la trama Gürtel. En junio de 2012, el desmantelamiento se completa con la externalización de la gestión de su patrimonio, entregada por más de un millón de euros a Diagonalgest, alegando el IVIMA su falta de capacidad para tratar con ese volumen de patrimonio y poniendo, acto seguido, a sus trabajadores a trabajar para esta empresa.

El despiece de los órganos de vivienda pública madrileño sigue la estela marcada por el Gobierno de Rajoy a nivel nacional, que en mayo acordó la disolución de Spaviv, la sociedad pública de alquiler creada por el Ministerio de Vivienda del anterior Gobierno, y ya está ultimando los detalles de la regulación de las SOCIMI, sociedades cotizadas de inversión en el mercado inmobiliario con una tributación semejante a la de las SICAV.

Poco ha cambiado la situación desde que la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, anunciara la creación de un fondo social de vivienda. “Todo sigue igual”, afirma Feli. Otras medidas anunciadas, como la entrega por parte del IVIMA de 800 viviendas a Cáritas, tampoco han mejorado la situación, según expone esta activista: “Nadie sabe dónde están esas viviendas”. Mientras la Adminis­tración estatal pone parches al problema de la vivienda y desmonta la política de vivienda social, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ya ha recriminado al Gobierno español su violación del Convenio Europeo de Derechos Humanos al llevar a cabo desahucios de viviendas sociales sin dar una alternativa habitacional.

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