Pablo Hasél niega en la Audiencia Nacional que sus canciones enaltezcan el terrorismo

Fuente: Público. Pablo Hasél niega en la Audiencia Nacional que sus canciones enaltezcan el terrorismo.

Pablo Hasél, en la Audiencia Nacional.

El rapero Pablo Rivadulla, conocido como Pablo Hasél, ha negado este luens en un juicio en la Audiencia Nacional que sus canciones enaltezcan el terrorismo ni que humillen a las víctimas y ha dicho a la fiscal, que ha pedido para él dos años de cárcel: “Si me matan, usted es libre de celebrarlo”.

El acusado, de 25 años y en libertad provisional desde el día siguiente de su detención a su salida de su domicilio de Lleida el 4 de octubre de 2011, ha reconocido ser el autor de las canciones por las que está acusado y que según la Fiscalía suponen enaltecimiento sobre todo de los Grapo, pero también de otras organizaciones como ETA, Al Qaeda, Terra Lluire y RAF. Hasél, cuyo abogado ha pedido la absolución apelando a las libertad de expresión, ha asegurado que difundió en internet sus canciones no para enaltecer el terrorismo sino para compartir su obra “como cualquier artista” y ha alegado que tiene derecho a expresar sus ideas comunistas.

Ha explicado que incluso tiene una canción dedicada a los afectados del 11-M, ha mostrado su repulsa a este atentado “ya que murieron muchos inocentes” y ha asegurado que se siente víctima por el hecho de que se le acuse de enaltecer a Al Qaeda, “que es una organización anticomunista que ha servido a intereses imperialistas”. A juicio de Pablo Hasél, si es condenado también deberían ser juzgados por ejemplo directores de cine que han grabado películas sobre El Che,autores de libros sobre Marx y “quienes celebran el asesinato de inmigrantes”.

Según la Fiscalía, Hasél subió al portal de internet YouTube una decena de archivos de audio y vídeo con canciones de su creación con expresiones alusivas a dichas bandas terroristas y a algunos de sus miembros, en apoyo a los mismos, como el dirigente de los Grapo Manuel Pérez Martínez Camarada Arenas. Una de las canciones a las que se ha referido la fiscal se titula No me da pena tu tiro en la nuca pepera y otra No me da pena tu tiro en la nuca falsa socialista.

“¡Merece que explote el coche de Patxi López!”, “Es un error no escuchar lo que canto, como Terra Lliure dejando vivo a Losantos”, “Los Grapo eran defensa propia ante el imperialismo y su crimen”, “Quienes manejan los hilos merecen mil kilos de amonal” y “Pienso en balas que nucas de jueces nazis alcancen” son otros ejemplos de rimas por las que ha sido acusado este rapero.

Al ser preguntado por estas canciones el acusado ha insistido a la fiscal: “Si mañana me apuñalan, usted puede brindar y yo no voy a pedir que la metan en la cárcel por ello”, y ha estimado que es libre de pensar que los miembros de los Grapo no le parezcan terroristas. “Nadie tiene que decirme a quién admirar ni a quién considero héroe”, ha dicho al ser interrogado sobre elCamarada Arenas, del que ha dicho que en sus canciones lo que hacía era pedir la libertad de un preso.

Para la fiscal ha quedado acreditado el delito de enaltecimiento del terrorismo y de humillación a las víctimas con frases como “Yo sí respeto a quien más de un cerdo mató” y ha llamado la atención de la gran difusión de estas canciones, a través de una herramienta tan poderosa como internet, donde algunas de las cuales registraron más de 13.000 reproducciones. Ha recordado que el derecho a la libertad de expresión tiene límites como la obligación del Estado a perseguir este tipo de delitos por justificar el terrorismo.

El abogado defensor ha pedido la absolución del acusado al estimar que no se dan las condiciones delictivas que desvirtúen el derecho a la libertad de expresar ideas y opiniones como demuestra que en la causa no se ha personado nadie que se haya sentido injuriado o insultado. Ha considerado que relacionar las letras de las canciones de Hasél con bandas terroristas concretas es un ejercicio de interpretación de la fiscal.

Anuncios

Un ‘mosso’ dice a la juez que pensó que Benítez “fingía” tras ser reducido.

Fuente: El País. Un ‘mosso’ dice a la juez que pensó que Benítez “fingía” tras ser reducido.

Los abogados de la acusación, David Aineto y Laia Serra, ayer tras las declaraciones en el juzgado. / ALBERT GARCIA

Uno de los nueve mossos imputados por el caso Raval afirmó ayer ante la juez que pensó que Juan Andrés Benítez “fingía” haberse desmayado tras ser reducido de forma violenta por la policía autonómica. El hombre, de 50 años, acabó muriendo horas después. El agente fue uno de los últimos en llegar a la calle de la Aurora de El Raval, el pasado 5 de octubre. Por esa razón, y porque estaba ayudando a “contener” a los vecinos, dijo, apenas presenció la intervención de sus compañeros. El policía admitió que, mientras Benítez era reanimado por los equipos médicos, vertió agua en el charco de sangre que había quedado en el suelo.

El noveno mosso fue uno de los encargados de ayudar a subir al coche patrulla al empresario delGayxample. En ese momento, explicó, Benítez “deja la cabeza muerta y deja de moverse”. El policía decidió “dar la vuelta al coche porque no se lo cree”: opina que Benítez “está fingiendo” y valora aplicarle un “punto de dolor” —presionarle una zona del cuerpo— para comprobar su reacción, según la declaración, a la que ha tenido acceso EL PAÍS. Cuando entró en el coche, sin embargo, vio que otro compañero “ya estaba haciéndole un punto de dolor para ver si fingía”. Al comprobar que no era así, alertaron a los equipos del Sistema de Emergencias Médicas (SEM).

La imputación de este agente por obstrucción a la justicia surgió a raíz de la investigación de la División de Asuntos Internos (DAI) de los Mossos. Ante la DAI, el agente ya admitió que limpió la sangre con una botella de agua por higiene y defendió que es una “práctica habitual” tras una pelea. En un auto, sin embargo, la magistrada Eva Moltó rechaza ese argumento: “Ni razones de salubridad, higiene o protocolos justifican que unos agentes borren o alteren rastros de un posible hecho delictivo”.

El mosso explicó ayer que vio la mancha “poco antes de irse” de la actuación y que un compañero ya había intentado limpiarla antes. El mosso añadió que nadie le ordenó diluir la mancha y que, en ese momento, Benítez “está ya en la ambulancia”. Un compañero, matizó, le había explicado que había entrado en parada cardiorrespiratoria, pero que los médicos le habían logrado reanimar y, estable, se lo llevaban al hospital Clínic. Al imputado “no se le ocurrió”, sigue la declaración, tomar muestras o fotos de la sangre —como sugería la juez en su auto—, porque “no había motivo”.

El agente vio a una ‘mossa’ hablar con vecinos, pero ignora si pidió imágenes

Además de un delito contra la vida, los policías del caso Raval están imputados por coacciones. Una testigo explicó que una agente femenina de los Mossos se presentó en su casa esa misma noche para preguntarle si había tomado imágenes de lo ocurrido. La vecina, de nacionalidad francesa, admitió que sí y las borró delante de la agente.

Entidades gays denuncian a un sindicato por divulgar que era seropositivo

La magistrada ha pedido al Departamento de Interior que identifique a las agentes que intervinieron esa noche en El Raval. Interior aún no ha respondido, según fuentes judiciales, pero el noveno mosso arrojó luz sobre el asunto. Este explicó que “una agente femenina” —de la que dio nombre y apellidos— “entró en uno de los pisos”. “Al verla entrar sola fue tras ella y le preguntó qué pasaba. Le dijo que habían lanzado algo desde un piso”. Cuando vio que hablaba “con una mujer que le pareció normal, que no le pareció la típica persona que arroja objetos por el balcón”, se fue.

Un técnico del SEM, que declaró como testigo, explicó que Benítez tenía la cara ensangrentada y que lo encontró en el coche patrulla “boca abajo” y esposado. Antes, había atendido a una mossa a la que, supuestamente, mordió Benítez (ese fue el origen de la reducción). El técnico no acreditó que tuviera un mordisco y dijo que apenas tenía “rigidez vertical”.