El juez Pedraz se niega a archivar el caso de la muerte de José Couso en Irak

Fuente: Más voces. El juez Pedraz se niega a archivar el caso de la muerte de José Couso en Irak.

El titular del juzgado central de instrucción número 1 de la Audiencia Nacional española, Santiago Pedraz, ha buscado resortes legales en los tratados internacionales firmados por España para sortear la reciente reforma aprobada por la mayoría absoluta del Partido Popular y que intenta poner fin al principio de jurisdicción universal en el Estado español.

El juez entiende que la reforma promovida por el PP contradice la IV Convención de Ginebra firmada por el Estado español que obliga a perseguir los delitos contra las personas en caso de conflicto armado.

El Gobierno de Mariano Rajoy tenía previsto que a lo largo de la semana la Audiencia Nacional empezara a archivar causas internacionales por no ajustarse a la nueva legislación. El caso Couso es uno de esas causas, que además ha puesto en varios compromisos a los Gobiernos de Zapatero y ahora Rajoy. Pero en este caso el magistrado afirma que el archivo supondría “admitir la posibilidad de que una norma interna derogue un convenio internacional, lo cual está proscrito”.

El caso Couso hace referencia al asesinato del cámara de Telecinco José Couso por parte de militares estadounidenses durante la invasión de Bagdad en 2003. El juez Pedraz rechaza en su auto el archivo al entender que, al menos para este caso, la reforma legislativa de la justicia universal contradice la IV Convención de Ginebra que obliga a perseguir los delitos contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado.

Estados Unidos nunca ha colaborado en la investigación por la muerte del cámara. Pedraz llegó a enviar una carta al Ministerio de Justicia quejándose de la falta de colaboración del Gobierno norteamericano. Una falta de ayuda que ha sido tal que ni “siquiera ha notificado a los procesados [tres militares estadounidenses] el auto de procesamiento” y comunicó al Ministerio de Justicia “tal incumplimiento a fin de que el Gobierno de España” adoptase “las medidas oportunas”.

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Octavo mandamiento: No mentirás

Ignacio Escolar es periodista y director de eldiario.es.

Fuente: El diario. Octavo mandamiento: No mentirás.

Dice Rouco Varela que tras el 11M se esconden “oscuros objetivos de poder”. Tiene narices que lo diga precisamente él, principal patrocinador de la teoría de la conspiración a la que durante años, a través de la COPE, dio altavoz.

Fue Rouco quien respaldó a Jiménez Losantos, quien mantuvo a este calumniador reincidente –ya lleva varias condenas por injurias– al frente del programa estrella de la radio de la Conferencia Episcopal.

Fue Rouco quien le dio voz en su estrategia de negociación con el Gobierno socialista, al que tantas prebendas arrancó. Y quien más tarde, cuando dejó de ser útil, le hizo caer. Fue el señor arzobispo quien permitió todo el dolor que la emisora de la iglesia provocó a las víctimas, que ayer tuvieron que aguantar, como colofón, que en su sermón Rouco volviese a insistir en la teoría de la conspiración.

Pienso en Pilar Manjón, esa madre de un joven asesinado el 11M a la que desde la COPE hanllamado “mentirosa”, “trastornada”, “monstruito”, “personaje siniestro, típico de la propaganda estalinista”, que “no está bien de la cabeza”, “que no sabe donde tiene la mano derecha”, que “se presta encantada a hacer todo tipo de atrocidades y barbaridades”… Una víctima del terrorismo que tuvo que vivir durante años con escolta, amenazada de muerte cada mañana en su mail, acosada por esa teoría de la conspiración del 11M que la muy católica radio de los obispos alimentó.

Ayer Pilar Manjón y otras tantas víctimas fueron muy valientes y generosas. Por aceptar una ceremonia católica como funeral de Estado, a pesar de que entre las víctimas hay personas de otras creencias religiosas o que directamente no creen en dios. Por tener que tragar toda la soberbia y la hipocresía de un Rouco Varela que, más que dar sermones, debería de pedir perdón. Por acabar con la división entre las víctimas del 11M, aunque para ello tuviesen que admitir una ceremonia y un orador intolerables para la ocasión.

No sé si Pilar Manjón ha perdonado a Rouco Varela por todo el sufrimiento que desde su púlpito radiofónico provocó en ella y en toda la sociedad.

Lo importante era la paz

Fuente: El Diario. Lo importante era la paz.

Antón Losada

Lo importante era la paz

Empecemos por dejar algunas cosas claras. La manifestación prohibida en Bilbao se había celebrado en años anteriores sin que nadie cuestionase con éxito su derecho, ni siquiera cuando los presos etarras rechazaban la legalidad de la política penitenciaria española. Hubo acercamientos de presos cuando ETA mataba, los efectuó el gobierno Aznar y también el gobierno Zapatero porque servían como un instrumento para la paz e hicieron bien. Los manifestantes de Bilbao reclaman una aplicación normal de la política penitenciaria a reclusos que ahora sí aceptan su validez y a quienes en un Estado de Derecho no se debe discriminar por motivos de oportunidad política. Defender el derecho a manifestarse no equivale a estar de acuerdo con los manifestantes, ni a situarse del lado de los asesinos. Defender el derecho a manifestarse de aquellos que no te gustan, o la libertad de expresión de quienes dicen cosas que te disgustan, constituye la esencia de la democracia. No sé ustedes, pero yo no estoy dispuesto a vivir en un país donde para ejercer mis derechos civiles primero deba acreditar pureza de sangre, o de ideas, o de sentimientos.

La pregunta pertinente es porqué ahora se ha prohibido esa convocatoria, no se aplica como ya se hizo antes la legislación penitenciaria, o se acusa de complicidad con el terrorismo a quien se inquiete por el derecho a salir a la calle a manifestarse. La respuesta es que antes lo importante era la paz. Ahora parecen contar más otros cálculos aparentemente más rentables que un fin de la violencia que se da erróneamente como amortizado. Hay presidentes y ministros tan convencidos de la derrota de ETA que les importa más el editorial de un periódico o las consignas de una manifestación. Cuando el momento necesita política inteligente, generosidad y visión, parece que se imponen la necedad, el tacticismo y la miopía.

El Partido Popular utilizó el terrorismo contra Zapatero de manera temeraria y miserable. Por intentar lo mismo que habían intentado Mayor Oreja y Aznar, negociar con ETA y acercar presos, se le acusó de traidor y de faltar a la memoria de los muertos. Ahora Mariano Rajoy y su Gobierno han caído prisioneros de ese discurso irresponsable cuando deben hacer lo que hay que hacer para acabar con esto de una vez por todas. No se puede a la vez conceder el tercer grado a presos e indignarse cuando salen de la cárcel. Resulta incompatible y hay que elegir. En lugar de asumir el coste y gobernar para todos, Mariano Rajoy ha escogido gobernar solo para una parte de quienes les votaron.

¿Para qué ha servido prohibir la manifestación celebrada el sábado en Bilbao? Para algo peor que para nada, o para convocar a más gente. Ha servido para que hoy estemos peor. Para que los dirigentes abertzales puedan seguir usando a los presos como causa y elemento de control y movilización de los suyos. Para que el PNV se haya visto empujado por el miedo a ceder terreno ante su competidor por el voto nacionalista. Para que el Partido Popular se enrede aún más en la contradicción entre aquello que debe decir para contentar a su entorno más radical y aquello que debe decidir como gobierno responsable.

ETA ha sido derrotada y no ha conseguido ni uno solo de sus objetivos. Ha costado mucho dolor y sacrificio. Seguir conectando todo cuanto sucede en Euskadi con una supuesta victoria del terrorismo no es un error. Representa un acto de mala fe. La política no puede deshacer el daño y la pérdida causados a las víctimas. Pero debe intentar asegurar que no haya más víctimas. Un gobernante a quien le importe la paz debería preocuparse de que así sea y saber explicarlo, no de prolongar tanto sufrimiento inútil por un puñado de votos.